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viernes, 3 de diciembre de 2010

3 de Diciembre: Dia Internacionall de las Personas con Discapacidad

Violencia contra discapacitadas

Por:  Graciela Muñiz* |Artemisa Noticias
La mujer discapacitada es víctima de violencia institucional, social y familiar; agravada en muchos casos por la pobreza. ¿Cómo se sale adelante con estos estigmas? Ser mujer discapacitada y pobre parece conducir ‘naturalmente’ a la violencia psíquica y física que la separa de su condición de persona con derechos.
La violencia contra las mujeres, en nuestras sociedades ha sido y sigue siendo parte de su cotidianeidad. Se les pega, se las viola, se las somete a todo tipo de arbitrariedades y discriminaciones, sin embargo, estos crímenes de la vida diaria, perpetrados en muchos casos en el seno de la familia y la comunidad, no han sido percibidos como violaciones a sus derechos humanos.
La violencia tiene una direccionalidad, se ejerce desde los más fuertes hacia los más débiles. El pre requisito fundamental  es que haya un desequilibrio de fuerza y poder.
Aquí entra en juego una situación delicada y perversa en cuanto a satisfacer desde el Estado un mínimo de respuestas básicas que garanticen a la mujer en general y a la mujer discapacitada en particular una vida digna, un lugar, un reconocimiento, una valoración desde sus capacidades.
Si esto no ocurre me pregunto, ¿no es esta una de las más aberrantes formas de violencia que se pueden ejercer contra el ser humano y sus derechos?
Nos encontramos entonces frente a una violencia que denigra al punto de invisibilizar, de negar el ser, la identidad a quienes tienen menos posibilidades de autovalerse.
Desde el punto de vista legal aún estamos esperando el efectivo cumplimiento del cupo laboral del 5% para personas con discapacidad en todos los organismos de la CABA  y entidades conveniadas.
El derecho a trabajar, al estar fracturado impide la inserción social, porque ser trabajador/a  es un valor esencial. Esta ‘falta’ es una de las características que definen los lugares de las actoras  de las desigualdades  en los espacios laborales, sociales y subjetivos que la violencia, visible o invisible, física o simbólica instituye.
Otra situación preocupante tiene que ver con la agresión sexual a la que son sometidas las mujeres discapacitadas (o no), que no pueden enfrentar a su atacante, reduciendo dramáticamente las posibilidades de evitar o defenderse de una violación.
En términos epidemiológicos, es decir indagando las características biológicas y socioculturales que tienen las personas más afectadas, merece citarse que el 95% de las víctimas de violación son mujeres, el 75% menores de 30 años y entre el 65% y el 80% conocía a su atacante.
Está comprobado que las mujeres sometidas a situaciones crónicas de violencia, presentan un debilitamiento gradual de sus defensas psicofísicas, que se traduce en un incremento de los problemas de salud que la llevan a una discapacidad total o transitoria a través de enfermedades psicosomáticas, depresiones, ataques de pánico, etc.
Otra problemática que indigna es la doble violencia a la que se ve sometida la mujer violada a causa de cuya agresión queda embarazada. Si bien existe un amparo constitucional que justifica en estos casos el aborto no punible, aparece nuevamente la violencia institucional y burocrática  que la somete a vejaciones que tiene que ver con la hipocresía y la pacatería, poniendo trabas para la realización de este derecho. Mientras tanto crece el riesgo  y el desamparo de esta intervención en la mujer por una actitud negligente y hasta criminal de quienes deben velar por su integridad.
Poner sobre la mesa las violaciones específicas de los Derechos Humanos de las Mujeres, hace más vigente e importante la lucha por terminar con estas prácticas de la vida cotidiana. Desde este lugar será posible avanzar en la defensa de la dignidad de todos los seres y Derechos Humanos.
*Defensora adjunta del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Violencia hacia mujeres, provocó la feminización del VIH/Sida

 Por Miriam González
México, DF 22 jul 2010 (CIMAC).- Representantes gubernamentales y de las organizaciones de la sociedad civil reconocieron que la violencia contra las mujeres y las niñas son la causa y consecuencia de la feminización del virus del VIH/Sida, durante su participación en la XVIII Conferencia Internacional sobre VIH (AIDS 2010), que se lleva a cabo en Viena del 18 al 23 de julio.

Señalaron que esta violencia, producto de la desigualdad entre mujeres y hombres, representa una violación a sus Derechos Humanos (DH) y es responsabilidad de los Estados prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas, tal y como lo establecen los tratados internacionales en la materia.

“Los Estados no deben usar la cultura, la religión o la tradición  como una excusa para permitir que la violación de DH de mujeres y niñas siga siendo una constante en sus países”, señaló Everjoice Win representante de la organización Head of Women’s Rights at ActionAid International de Zimbabwe.

Si bien las mujeres que han sido violadas, o forzadas a tener relaciones sexuales sin protección, incluso con su pareja,  son víctimas de violencia de género, y ésta se incrementa por la estigmatización social, si viven con VIH/Sida, agregó Win.

La también feminista y activista por los DH de las mujeres llamó a las y los presentes a reconocer y priorizar la  violencia contra las mujeres y las niñas y su relación con el VIH/Sida dentro del Consenso de Viena, que surgirá al término de AIDS 2010.

Urgió a los donantes a centrar su atención en la relación entre VIH/Sida y violencia de género. Además de exigir la creación de leyes contra la violencia de género que tengan en cuenta la feminización de la pandemia por el VIH.

“La desigualdad de género pone a las mujeres en mayor riesgo al VIH/Sida y significa también que no se están suministrando recursos suficientes para implementar ni siquiera las intervenciones más simples y más efectivas” agregó la doctora Brigitte Schmied, presidente de la sociedad Austriaca de SIDA.

En este contexto, delegados, oradores y organizadores de AIDS 2010 exigieron que se termine con la negligencia pasiva y la negación activa que obstaculizan el acceso a los servicios de salud e información, para mujeres y niñas, sobre el VIH/Sida.

“Negarle a una mujer las herramientas y la información que necesita para protegerse y cuidar su salud y la de sus hijas e hijos del VIH/Sida, es negar el valor de sus vidas” agregó la también Co-Presidente Local de AIDS 2010, Brigitte Schmied.

Otro tema transversal, durante los trabajos de la AIDS 2010, fue el acceso de las mujeres embarazadas, en los países en vías de desarrollo, a la atención médica para prevenir la transmisión perinatal. Menos de la mitad de las mujeres embarazadas tiene acceso a esta atención.

Al respecto la doctora Elaine Abrams del Centro Internacional de Programas de Tratamiento y Cuidado del SIDA de la Escuela Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia, hizo un llamado a una nueva era en la prevención de la transmisión del VIH/Sida de madres a hijas e hijos.

Si bien se han evitado entre 60 mil y 70 mil contagios perinatales y que algunos países han demostrado éxitos notables en este campo, todavía adquieren el VIH mil 200 niñas y niños por día.

“Es necesario realizar un cambio hacia una prevención integral de la transmisión que tenga en cuenta las necesidades a largo plazo de las mujeres, las niñas y los niños, para lograr alcanzar una transmisión perinatal inferior al 5 por ciento para 2015, tal y como lo establece el Objetivo 6 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) referente al combate del VIH/Sida” ahondó la profesora en pediatría y epidemiología de la Universidad de Columbia.

Los avances necesarios para alcanzar este objetivo, dijo, incluyen la rápida expansión geográfica de los servicios de prevención y de tratamiento, el aumento de la concientización sobre los derechos humanos y las estrategias innovadoras para prevenir las nuevas infecciones en las mujeres jóvenes y las niñas.

La falta de acceso universal de los antirretrovirales, principalmente entre las poblaciones en riesgo como mujeres y niñas, y la demora en la expansión de los tratamientos, simples y económicos para prevenir la transmisión del VIH/Sida, reflejan las constantes violaciones a DH que amenazan el combate a esta enfermedad.

Bajo el tema “Derechos aquí, Ahora Mismo”, el llamado es a favor del aumento de la protección de los DH como principio fundamental de la respuesta global frente al VIH/Sida.


Fuente:  www.cimacnoticias.com

martes, 23 de noviembre de 2010

Guatemala. Secuelas en mujeres violentadas



Alba Trejo


Síndrome de Estocolmo doméstico, conductas compulsivas, vergüenza y congelamiento emocional son, entre otras, las secuelas psicológicas que los expertos han detectado en las guatemaltecas víctimas de la violencia intrafamiliar.
Tras un largo historial de agresiones, los psicólogos reconstruyeron la historia personal de al menos 250 mujeres agredidas y detectaron en ellas unas 30 formas de comportamiento negativo en su personalidad, entre estas, la autoestima negativa, la necesidad de controlar la conducta de otras personas, profundos sentimientos de incapacidad o dificultad de adaptación.

Las conductas de las atacadas fueron identificadas por el grupo de expertos de la gubernamental Fundación de Sobrevivientes de Guatemala, que analizaron a las mujeres que van hasta ese lugar para recibir ayuda, tras haber vivido en un hogar donde predominaban los golpes, las violaciones sexuales y las agresiones verbales.

Esta institución, que también apoya a las familias de las víctimas del feminicidio, es dirigida por Norma Cruz, quien indicó a SEMlac que la lista de secuelas se determinó tras un año de acercamiento a las agredidas, debido a que la gran mayoría repetía patrones similares de conducta.

Cruz comenta, además, que esas marcas psicológicas se encuentran, también, en las y los niños que han presenciado violencia intrafamiliar o el momento en que su madre era asesinada por su propio padre y ellos intentaron ayudarla.

En Guatemala, la situación de violencia intrafamiliar es un asunto grave. Por ejemplo, la Fiscalía de la Mujer del Ministerio Público advierte que a ese lugar acuden, al menos, 15 mil mujeres al año a denunciar que sufren de violencia doméstica, mientras que la Procuraduría de los Derechos Humanos reporta al menos 3 mil 583 niños y niñas maltratados dentro de sus hogares.

Esa cifra es pequeña, sin embargo, si se toma en cuenta que existe un subregistro debido a la cultura patriarcal que predomina en esta sociedad, indica Hilda Morales, del Grupo Guatemalteco de Mujeres.

Las guatemaltecas violentadas en sus propios hogares sufren incluso irritabilidad constante y depresión. El problema se agrava porque, cada vez, el número de mujeres lastimadas aumenta, señala Norma Cruz.

Un estudio sobre el perfil de la víctima de asesinato realizado por la Fundación de Sobrevivientes de Guatemala, que igualmente se acerca al agresor, concluye que en las guatemaltecas predomina el Síndrome de violencia doméstica. Las víctimas se autoculpan, guardan silencio sobre el maltrato, justifican cualquier golpe racionalizando los motivos de su agresor y apelando al vínculo afectivo que les queda.

Eso las puede llevar, incluso, a la muerte, porque ya ni se defienden del agresor, indica el documento.

El congelamiento emocional detectado en las mujeres violentadas de este país es otra de las conductas que prevalece en el comportamiento de las agredidas por sus parejas.

Cruz dijo a SEMlac que cada víctima recibe un promedio de 15 a 24 terapias psicológicas y la gran mayoría logra incorporarse a la vida normal después de haberse sometido a esos tratamientos.

Cristina Azurdia, del ministerio de Gobernación, señala que de 183 casos de muerte de mujeres con extrema violencia, 82 por ciento tenía un historial de violencia intrafamiliar y 10 por ciento ha sido asesinada por sus ex parejas o cónyuges.


Incluso -añade- no existe un sólo departamento, de los 22 que conforman el país, en donde no se registre muerte de mujeres; y advierte que el arma de fuego es el medio final que el agresor utiliza, después de golpear y violentar a su víctima, para asegurarse de dejarla muerta.

La Red de la No Violencia contra la Mujer reporta que ya suman 3 mil 500 las asesinadas brutalmente de 2000 a 2007. Carlos Castresana, jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), advierte que esta nación ocupa el tercer lugar en asesinatos de mujeres en el mundo —precedido por México y El Salvador— y que la impunidad con la que se cometen esos crímenes alcanza el 98 por ciento.

Según el jefe de la CICIG, se ha conseguido resolver el dos por ciento de los casos de crímenes contra mujeres de las casi 2 mil víctimas registradas entre 2005 y 2007, lo que le hace pensar que se trata de niveles epidémicos contra ellas, sólo por el hecho de ser mujeres.

Las estadísticas reflejan que los actos cometidos por violencia intrafamiliar se logran resolver en menor medida, aunque se trate de un crimen anunciado, pero los casos donde los sindicados no pertenecen al entorno familiar están en la completa impunidad.
La ley contra el feminicidio, implementada en abril de 2008, castiga con penas severas e irrefutables el asesinato de mujeres y la violencia física, sexual y sicológica. En el caso de asesinato, con prisión de 25 a 50 años al agresor, y por las diferentes formas de violencia, con cárcel de cinco a 12 años.

En Guatemala, las mujeres constituyen el 51 por ciento de los 14 millones de habitantes; sin embargo, han estado excluidas históricamente de los beneficios del desarrollo, particularmente las residentes en el área rural.


Fuente:  www.mujereshoy.com